Cuando se habla de construir o renovar un club de pádel, se suele pensar en el tipo de césped, la iluminación o el número de pistas.

Sin embargo, hay un factor que muchos pasan por alto y que es clave para la calidad del juego:

👉 la orientación de la pista.

El Reglamento Técnico de la Federación Internacional de Pádel (FIP) recomienda que las pistas se orienten en dirección norte-sur, cuando se trata de instalaciones outdoor.

Y no es casualidad: esa alineación garantiza las mejores condiciones posibles de luz natural y visibilidad.

La explicación es sencilla y científica:

👉 En otras palabras: norte-sur = menos sol directo y más igualdad en el juego.

El impacto del sol no es solo una cuestión de comodidad visual; también influye en el rendimiento deportivo:

Efecto del solConsecuencia en el juego
Deslumbramiento directoDificulta ver la pelota al resto o al volear
Sombras cambiantesAfectan la percepción de profundidad y rebote
Luz lateral intensaReduce la visibilidad de la pared de cristal
Contrastes extremosCansancio visual y errores no forzados

Una orientación incorrecta puede generar una ventaja injusta para una pareja dependiendo de la hora del partido, sobre todo en pistas descubiertas.

En el archipiélago canario, con una exposición solar intensa durante casi todo el año, respetar la orientación norte-sur es especialmente importante.

Además de mejorar la experiencia de los jugadores, permite proteger las superficies (césped y cristal) del deterioro causado por radiación directa y calor acumulado.

💡 Dato curioso: una pista mal orientada en Canarias podría llegar a superar los 50 °C en superficie durante las horas centrales del día, afectando al bote de la pelota y al confort térmico de los jugadores.

En algunos casos (limitaciones de terreno, edificios cercanos, relieve o normativa urbanística), no es posible respetar la orientación norte-sur exacta.

En esos casos, se pueden aplicar medidas correctoras:

El propio Reglamento de Juego de la Federación Internacional de Pádel (FIP) recomienda expresamente que:

“Se recomienda que el eje longitudinal del campo en instalaciones al aire libre sea N-S admitiéndose una variación comprendida entre N-NE y N-NO.»

Esta recomendación figura también en el manual de Buenas prácticas en la instalación y mantenimiento de pistas de pádel del Consejo Superior de Deportes y de la Federación Española de Pádel.

  1. Planificar con asesoramiento técnico especializado. La orientación puede definirse desde la fase de diseño del proyecto.
  2. Priorizar el eje norte-sur, incluso si eso implica una leve pérdida de espacio o reorganización del complejo.
  3. Considerar la climatología local: viento dominante, relieve y horas de insolación son factores clave en Canarias.
  4. Pensar en el largo plazo: una pista bien orientada ahorra mantenimiento y mejora la experiencia de jugadores y entrenadores.

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