A todos nos ha pasado: una bola fácil que se estrella en la malla, un punto que se escapa tonto y, casi sin pensarlo, la frustración sale en forma de palazo al suelo o de pelota mandada lejos de un golpe.

Lo que mucha gente no sabe es que esos gestos, aunque la bola no esté en juego, están contemplados en el reglamento… y pueden costar caro.

El reglamento de la Federación Internacional de Pádel regula la conducta en pista con una escala de sanciones clara. Te contamos qué se penaliza y cómo, para que la próxima vez la frustración no te cueste un punto.

Solemos pensar que las reglas del pádel solo rigen mientras la bola está viva, pero no es así. El reglamento dedica un apartado entero a las normas de etiqueta y conducta, que se aplican durante todo el tiempo que un jugador permanece en el ámbito de la competición, esté o no jugando.

La idea de fondo es sencilla: cuidar el juego limpio y el respeto a rivales, árbitros, público y compañeros.

El reglamento agrupa estos comportamientos en varias categorías, que van desde el gesto de frustración más común hasta las conductas de especial gravedad. Estas son las principales.

El reglamento prohíbe expresamente tirar la pelota con violencia en cualquier dirección fuera de la pista, o pasarla de forma agresiva al otro lado de la red mientras no está en juego. Es decir, ese gesto tan habitual de desahogarse mandando la bola lejos después de un punto perdido no es un detalle menor: entra dentro de lo que se considera abuso de pelota.

Se aplica, incluso, si ocurre justo al finalizar el último punto del partido.

Lo mismo ocurre con la pala. El reglamento no permite arrojarla intencionadamente ni golpear de forma violenta —con la pala o de cualquier otro modo— el suelo, la red, la silla del árbitro, las paredes, la malla metálica o cualquier otro elemento de la instalación.

El clásico palazo de rabia contra el suelo o la cinta de la red, por muy comprensible que sea la frustración, está contemplado como abuso de pala o equipo.

El reglamento distingue dos tipos. La obscenidad audible es el uso de palabras malsonantes u ofensivas, dichas con la suficiente claridad y fuerza como para que las oigan el árbitro, el público o la organización.

La obscenidad visible son los gestos o signos —con las manos, la pala o la bola— que tengan un significado obsceno o resulten ofensivos.

Ambas están sancionadas.

El reglamento reserva su parte más seria para los comportamientos de especial gravedad dirigidos al árbitro, a los rivales, al compañero, al público o a cualquier persona del torneo.

Se considera abuso verbal el insulto, pero también cualquier expresión oral que, sin ser un insulto directo, lleve implícito el menosprecio o la burla notoria. Y en el nivel más serio, tanto el abuso verbal muy grave como la agresión física pueden conllevar la descalificación directa del jugador.

Aquí está lo que conviene tener claro. Para los jugadores, las infracciones al código de conducta siguen una progresión acumulativa dentro del partido:

La primera infracción se salda con una advertencia. La segunda, con advertencia y pérdida de un punto. La tercera, con advertencia y descalificación.

Es decir, no hace falta cometer una barbaridad para acabar fuera: tres gestos sancionables a lo largo del mismo partido bastan para la descalificación.

Y hay un atajo: en casos de infracción muy grave —una agresión física o verbal de especial gravedad— el árbitro puede aplicar la descalificación directa, sin pasar por los escalones previos. El jugador descalificado pierde el partido y debe abandonar la competición.

Escala de sanciones · Código de conducta

Infracción (jugadores)Sanción
Primera infracciónAdvertencia
Segunda infracciónAdvertencia + pérdida de punto
Tercera infracciónAdvertencia + descalificación
Infracción muy grave (agresión física o verbal)Descalificación directa
Infracción (técnicos)Sanción
Primera infracciónAdvertencia
Segunda infracciónExpulsión del partido

Fuente: Reglas del Pádel · Federación Internacional de Pádel (FIP), revisión de aplicación 01.01.2026.

Un detalle que muchos pasan por alto: los técnicos están sujetos a su propia escala. Para ellos, la primera infracción es advertencia y la segunda supone la expulsión del partido. Además, el reglamento advierte de que las sanciones de los dos miembros de la pareja —e incluso las del técnico acreditado— pueden acumularse cuando se producen por instrucciones.

Más allá del golpe y del punto, el pádel tiene unas normas de comportamiento que buscan proteger el ambiente y el respeto dentro de la pista. Conocerlas no va de quitar emoción al juego, sino de saber dónde está el límite: una pelota reventada de rabia o una pala contra el suelo pueden parecer un desahogo inofensivo, pero el reglamento las cuenta, las suma y, llegado el caso, las penaliza.

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